Este año, la WordCamp Málaga ha sido diferente para mí.
No solo porque he formado parte del equipo organizador, sino porque la he vivido de una forma mucho más completa… y también más intensa. Y sí, también más bonita.
En esta edición he estado coordinando el Track 2, lo que, traducido a “modo humano”, significa estar pendiente de que todo fluya: que los ponentes estén listos, que los presentadores sepan cuándo entrar, que los voluntarios estén ubicados… y que el tiempo, ese gran enemigo en los eventos, no se nos vaya de las manos.
Pero además, este año había otro ingrediente importante: Close también ha estado presente como patrocinador nube. Un patrocinio pequeñito, pero muy especial para nosotros, porque nos ha permitido estar más visibles en el evento también desde el lado de empresa. Aunque con la congregación de asistentes Closers a la WordCamp, lo de pasar desapercibidos era complicado 😀

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Estar al otro lado del evento
Como asistente, vas, disfrutas de las ponencias, haces networking, te tomas tu café, comes mucho… y todo parece bastante sencillo.
Pero cuando estás dentro de la organización, la película cambia.

Coordinar un evento implica estar con mil cosas a la vez: controlar tiempos, resolver imprevistos (porque siempre los hay), acompañar a los ponentes para que se sientan tranquilos, asegurarte de que cada charla empieza y termina cuando toca, coordinar instalaciones, patrocinadores, asistentes, material, audiovisuales, voluntarios… Un equipo 100% involucrado, voluntario y que terminan la jornada con una mezcla entre subidón porque todo ha salido bien y agotamiento extremo.
Y lo más curioso es que, cuando todo sale bien, casi no se nota. Y justo ahí está el éxito.
He de decir, que la lider de esta WordCamp ha sido una gran organizadora, contando con todos según la disponibilidad que cada uno mostramos, y trabajando como la que más para que todo saliese tan bien como salió. Así que mi enhorabuena a Delia y todo el equipazo de organizadores y voluntarios.
Cuando el equipo lo es todo
Si hay algo que define una WordCamp es su comunidad. Y desde dentro, esto se siente todavía más.
Detrás de cada detalle hay personas implicadas, resolviendo, coordinando, ayudando y, muchas veces, improvisando sobre la marcha. Porque sí, por muy bien que esté todo planificado, siempre pasan cosas.
Y ahí es donde de verdad se nota cuando hay un equipo comprometido.
En esta WordCamp Málaga se ha respirado eso: colaboración, apoyo y muchas ganas de que todo saliera bien.


Pero además, este año ha habido algo que, para mí, marca una diferencia importante.
Mi hijo también vino a la WordCamp (y esto lo cambia todo)
Esta edición ha sido especial por algo muy personal: me ha acompañado mi hijo de 4 años.
Era su primer evento de este tipo. Y sí, puede sonar un poco caótico… pero la realidad ha sido todo lo contrario.
¿La clave? La ludoteca.
La organización decidió habilitar un espacio de ludoteca, supervisado por una monitora, pensado precisamente para facilitar la asistencia de familias. Y esto, que puede parecer un detalle, no lo es en absoluto.
Para mí ha supuesto poder formar parte activa del evento, asumir mi responsabilidad dentro de la organización y, al mismo tiempo, tener la tranquilidad de que mi hijo estaba bien, cuidado y disfrutando también de su propia experiencia.
Porque al final, no se trata solo de “permitir” que las personas con hijos asistan, sino de crear las condiciones reales para que puedan hacerlo.

Cuando la conciliación deja de ser teoría
Hablamos mucho de conciliación. En eventos, en empresas, en discursos…
Pero pocas veces se materializa de verdad.
En este caso, sí.
El hecho de contar con una ludoteca no es solo una comodidad. Es una decisión que abre la puerta a que muchas más personas —especialmente mujeres— puedan participar, aportar y estar presentes.
Y eso tiene un impacto real en la comunidad.
Porque hace los eventos más diversos, más accesibles y, en definitiva, más humanos.
Lo que me llevo de esta WordCamp
Me llevo muchas cosas.
A nivel profesional, la experiencia de estar “al otro lado”, de coordinar, de gestionar, de resolver y de formar parte activa de algo que aporta tanto valor.
También me llevo el orgullo de ver a mis Closers aprovechar la experiencia de conocimiento, aprendizaje y comunidad de WordPress.
A nivel personal, la tranquilidad (y la felicidad) de haber podido vivirlo con mi hijo.
Y a nivel comunidad, la confirmación de que cuando las cosas se hacen con intención —de verdad—, se nota.
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