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Un viaje, una conversación y muchas reflexiones sobre dirigir una agencia
Ayer tuve la oportunidad de participar en el videopodcast Un billete a Chattanooga, con Pablo Moratinos y Ana Cirujano.
Más allá de la entrevista en sí, fue una conversación interesante porque me permitió parar un momento y poner en orden muchas ideas sobre cómo hemos construido la agencia, qué decisiones hemos ido tomando y qué aprendizajes han ido surgiendo por el camino.
Comparto aquí un resumen de los puntos que tratamos y algunas reflexiones que creo que pueden ser útiles si estás en una situación similar o te planteas crecer en esta dirección.
El origen: cuando el proyecto ya existe antes de formalizarlo
Una de las cosas que comentamos es que Close no nace de cero en el momento en el que decidimos “montar una agencia”.
Antes de eso ya había trabajo, clientes y una dinámica de colaboración bastante consolidada. De hecho, durante un tiempo estuvimos combinando proyectos propios con trabajos por cuenta ajena, hasta que vimos claro que tenía sentido enfocarnos al 100%.
Esto, con el tiempo, es algo que veo importante recalcar: el salto no siempre es brusco. Muchas veces es una transición progresiva.
La clave inicial: complementar perfiles
Si tuviera que señalar un factor que marcó el inicio, sería la complementariedad.
En nuestro caso, desarrollo por un lado y marketing/estrategia por otro. Eso permitió que desde el principio el servicio tuviera sentido como conjunto.
Cuando alguien se plantea montar una agencia desde una base freelance, este punto es bastante determinante. No se trata solo de sumar personas, sino de cubrir bien las áreas clave.
De freelance a agencia: cuándo tiene sentido crecer
Otro tema interesante fue el paso de trabajar por proyectos a estructurar un equipo.
En nuestro caso, la decisión de contratar no vino tanto por ambición de crecer, sino por necesidad operativa. Teníamos trabajo recurrente y necesitábamos cubrir diseño de forma continua, no puntual.
Esto creo que es importante tenerlo claro: crecer sin esa base suele generar más problemas que soluciones.
La parte más compleja: la gestión del equipo
Si hay algo que realmente marca la diferencia en el día a día no es la captación de clientes ni la ejecución técnica.
Es la gestión de personas.
Coordinar cargas de trabajo, mantener al equipo alineado, evitar sobrecargas y asegurarte de que los proyectos avanzan como deben es, probablemente, lo más exigente de dirigir una agencia.
Y además, es algo que no se aprende en un curso. Se aprende trabajando, equivocándote y ajustando continuamente.
Cómo abordamos los proyectos: estrategia antes que ejecución
Otro punto que comentamos fue la forma de trabajar.
Aunque un cliente llegue pidiendo una web, el proceso empieza siempre por entender la situación y las necesidades reales. A partir de ahí se define una estrategia que puede incluir desarrollo, marketing, SEO o campañas, según el caso.
Esto ayuda a evitar uno de los problemas más habituales: ejecutar sin contexto.
Qué proyectos aportan más valor
Con los años, hay un patrón bastante claro.
Los proyectos más interesantes son aquellos en los que el cliente entiende que el canal digital es una herramienta de negocio, no solo un requisito.
Eso cambia completamente la relación, el enfoque del proyecto y el recorrido a largo plazo.
Lo que más aporta este trabajo
A nivel personal, uno de los puntos más enriquecedores es poder trabajar con empresas de sectores muy distintos y entender cómo funcionan por dentro.
Ese aprendizaje continuo, aplicado luego a otros proyectos, es una de las partes más interesantes del trabajo.
Y también lo que hay que tener en cuenta
No todo es tan lineal como puede parecer desde fuera.
Hay picos de trabajo, proyectos con plazos exigentes y momentos en los que hay que reorganizar prioridades rápidamente.
Es parte del juego, pero conviene tenerlo en cuenta cuando se plantea el crecimiento de un equipo.
El contexto actual: adaptación constante
También salió durante la conversación el momento en el que estamos ahora.
Los cambios tecnológicos, especialmente con la IA, están afectando directamente a cómo se desarrollan proyectos y cómo se plantean las estrategias digitales.
Esto implica revisar continuamente procesos, servicios y forma de trabajar.
Una idea para cerrar
Si tuviera que resumirlo en una idea, sería esta: Dirigir una agencia no va tanto de saber hacer marketing o desarrollo, sino de saber gestionar un negocio. Y eso implica números, equipo, procesos y toma de decisiones constante.
Es una evolución natural, pero conviene tenerla en cuenta desde el principio.
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